QUÉ ES EL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO DE LAS PERSONAS

Para esto, vamos a abordar los siguientes cuatro puntos. En primer lugar, ¿qué es el derecho internacional humanitario? En segundo lugar, la relación entre este cuerpo normativo y el Derecho internacional de los derechos humanos. En tercer lugar, ¿cuándo es que se aplica este derecho? Y, en cuarto lugar, ¿cuáles son sus principales principios básicos? Entonces, para hablar del DIH, tenemos que remontarnos a sus orígenes.

No es cierto que el DIH sea reciente, de hecho, en la medida en que han habido Conflictos Armados también ha existido la necesidad o intención de regularlos, ya sea con normas vagas o muy precisas. Esta regulación ha tenido dos ámbitos.

Derecho internacional uniq

Una que se basa en cuándo inicia, cuándo termina y cuándo es legítimo usar la fuerza. Y un segundo ámbito, que es el que compete al DIH, que se concentra en cómo se lleva a cabo el conflicto. Este segundo ámbito es el que compete al DIH. Con esto en mente, vamos a hablar sobre cuál es el objetivo del DIH. En primer lugar, busca disminuir los males de la guerra, porque incluso los conflictos armados tienen límites.

Y, por otro lado, no puede dejar de tener en cuenta que se trata de una situación tan excepcional que deben haber normas que se adecuen a esa situación. Una parte en conflicto quiere ganarle a la otra parte y para eso debe poder utilizar ciertos medios y métodos. Entonces, el DIH trata de encontrar un balance entre esa necesidad de brindarle a las partes las herramientas para conducir sus objetivos, y al mismo tiempo limitar los sufrimientos humanos en esta situación tan terrible y excepcional. Para eso, como podemos ver, existen dos principios básicos. El primero, es el principio de humanidad.

De acuerdo a Jean-Pictet, se trata del principio que busca el bienestar de todo ser humano. Podemos decir que se basa en la dignidad intrínseca de todo ser humano, del que se desprenden algunas conductas como por ejemplo la no discriminación. Si estamos en un campo de batalla y hay varias personas heridas, se debe atenderles en razón de la urgencia médica y no a su género, raza, opinión política o religiosa.

Por otro lado, el principio de necesidad militar es aquel que permite que las partes utilicen todos los medios legítimos para lograr sus objetivos en el conflicto. También deben hacerse en el menor tiempo posible y afectando la menor cantidad de vidas y recursos humanos. Vemos entonces que producto de la tensión del principio de humanidad y el principio de necesidad, nacerán todas las disposiciones del DIH.

Algo que tenemos que señalar también con énfasis es que el DIH no contiene reglas que determinen cuándo debe iniciar o finalizar un conflicto. No dice si la guerra tiene una causa justa o no, o si una parte tenía derecho o no a iniciar una guerra. El derecho humanitario o derecho internacional de los conflictos armados se denomina también ius in bello y no tiene esta finalidad. El campo del derecho que sí tiene esta finalidad es el campo del ius ad bellum o ius contra bellum que es aquel que prohíbe la utilización de fuerza entre Estados.

Lo pueden encontrar en la Carta de las Naciones Unidas que tiene solo dos excepciones: la legítima defensa o la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Vamos a ver ahora la definición de DIH: “Es el conjunto de normas que, por razones humanitarias, busca limitar los efectos de los conflictos armados a través de la protección de personas que no participan o ya no participan en las hostilidades y de los bienes civiles, así como de la limitación de los medios y métodos de combate.”

Esta una definición muy funcional que abarca lo que hemos explicado hasta el momento. Vamos a pasar ahora a hablar sobre la relación entre el DIH y el Derecho internacional de los Derechos Humanos (DIDH). Como pueden ver, tienen un núcleo común en la protección de víctimas. Ciertamente la dignidad del ser humano es uno de los pilares de ambos campos normativos. Sin embargo, los Derechos Humanos, que son aplicables en todo tiempo y lugar, fueron pensados para contrarrestar el poder punitivo del Estado, es decir para que el individuo pueda limitar este poder.

En consecuencia, los Derechos Humanos se oponen en principio al Estado y a algunos grupos armados cuando sus conductas se asemejan a las de un Estado. Por otro lado, el DIH se aplica a todas las partes en conflicto, sin importar si se trata de Estados o de grupos armados. Además, el DIH tiene disposiciones específicas sobre la conducción de hostilidades, busca limitar los medios y métodos de combate. No encontramos estas disposiciones en los DDHH que están pensados en una situación general. Por lo tanto, y de acuerdo por la Corte internacional de Justicia en su opinión consultiva sobre la amenaza o el empleo de armas nucleares de 1996, el DIH es lex especialis o ley especial con respecto de los DDHH.

¿Qué quiere decir esto? Que cuando surge un conflicto Armado, entonces el DIH es la ley especial aplicable a esta situación y los DDHH seguirán aplicándose en su núcleo duro sobre todo. El DIH se aplica si, y solo si, existe un conflicto armado, ya sea internacional o no internacional. Conflictos armados internacionales en general son aquellos en los que sucede una guerra declarada o de cualquier otro tipo entre Estados.

¿Qué quiere decir “de otro tipo”? Que no tiene que ser necesariamente una guerra declarada. Otro tema interesante es que no importa la intensidad de las hostilidades para definir que existe un conflicto armado internacional.

Esto pueden encontrarlo en los Convenios de Ginebra de 1949. También habrá un conflicto armado en los casos de ocupación total o parcial del territorio. La ocupación no es el traspaso de soldados de una frontera, sino el ejercicio del control efectivo del territorio por parte de la potencia ocupante sobre la ocupada. En estos casos también se tratará de un conflicto armado internacional. En 1977 se agregó al Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra este tercer supuesto, que es cuando los pueblos luchan contra la dominación colonial, ocupación extranjera o los regímenes racistas en el ejercicio de su derecho a la libre autodeterminación.

Si bien estos conflictos pueden darse en un mismo territorio, como son dos pueblos luchando el uno contra el otro también se les aplica las normas de conflictos armados internacionales. ¿Por qué es importante esta diferencia entre los Conflictos Armados Internacionales (CAIs) y los Conflictos Armados No Internacionales (CANIs)?

Básicamente porque el cuerpo normativo aplicable a los CAIs es mucho más basto y hay muchas más normas que los aplicables a los CANIs. Ahora vamos a ver cuál es la definición de un CANI. Irónicamente no existe una definición normativa de CANI. No van a encontrar en los Convenios de Ginebra o en un tratado una disposición que diga: “CANI es…”. Sin embargo, la jurisprudencia, como por ejemplo la del Tribunal Penal para la Ex - Yugoslavia, definió el CANI como aquel en el que se juntan dos criterios o elementos.

El primero es la intensidad de las hostilidades y el segundo la organización de las partes. En la intensidad de las hostilidades podemos analizar elementos como qué tipo de medios son utilizados, qué tipo de fuerzas (FFAA o policiales), cuántas víctimas hay incluyendo civiles, cuantas consecuencias humanitarias, cuantas personas desplazadas, familias separadas o personas desaparecidas. La intensidad debe llegar a un umbral que permita decir que este elemento se ha cumplido. Pero esto no es suficiente, también se exige que las partes que estén involucradas en la violencia se encuentren organizadas.

¿Cómo sabemos que una parte está organizada? Podemos analizar elementos como si existe una jerarquía, un mando responsable, la capacidad para reclutar personas y, si además tienen control territorial por ejemplo, ya va a ser difícil negar que estén organizados.

Si tenemos estos dos elementos en el terreno, técnicamente, entonces existe un CANI y deben aplicarse las reglas del DIH. Es importante también saber que como las normas del DIH permiten un uso más amplio de la fuerza tenemos que tener muy claro que no se aplica el Derecho Humanitario a tensiones o disturbios internos que no alcance el umbral de conflicto armado. Estos principios son el de distinción, el de proporcionalidad y el de precaución. El principio de distinción nos indica que hay que distinguir en todo momento entre personas que participan en las hostilidades y personas civiles. Y por otro lado, entre objetivos militares y objetos civiles. ¿Qué es un objetivo militar? Es todo aquel objeto que por su naturaleza, ubicación, finalidad o utilización genera una ventaja militar para alguna de las partes. Entonces, cualquier objeto que no entre en esta definición debe ser considerada un objeto civil.

Un hospital, si es utilizado con la finalidad militar, podría convertirse en un objetivo militar. Por eso es muy importante no utilizar bienes civiles como objetivos militares. Algunas armas también están prohibidas por el principio de distinción. Por ejemplo las minas antipersonales que no saben distinguir quien las está activando, o también las municiones en racimo que se dividen en muchas partes desde su lanzamiento en el aire y pueden abarcar un terreno muy amplio sin distinguir a quién afectan en su camino.

El segundo principio es el de proporcionalidad. Esta es una regla en la conducción de hostilidades que nos dice que no podemos realizar un ataque si podemos prever que el mismo vaya a generar daños civiles superiores a la ventaja militar concreta y directa. Entonces se trata de comparar el daño a bienes o personas civiles, versus la ventaja militar concreta y directa. No se trata de una comparación de medios, no se trata de si una parte tiene un tanque y la otra una pistola, se trata de la comparación de los potenciales efectos del ataque. En tercer lugar tenemos al principio de precaución.

Este determina que se deben tomar los mayores cuidados en la planificación y ejecución de los ataques, incluso hasta el momento mismo en que se va a realizar el ataque.

¿Cómo se traduce esto en la práctica? Tal vez avisar a los civiles de que ser va a realizar un ataque para que puedan salir de los lugares donde va a realizarse, también elegir armas y tácticas que sean lo menos gravosas para la realización del ataque. Si al momento del ataque una persona se da cuenta que pueden haber más civiles afectados de los que hubieran pensado, este principio alienta, en conjunto con el de proporcionalidad y el de distinción, a suspender el ataque.

En tiempos de paz, por ejemplo, deben mantenerse alejados los potenciales objetivos militares de los bienes civiles para que, en caso de conflicto armado que ojala no suceda, no se afecten por su cercanía.

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